
¿Qué es 32MX?
32MX es un foro de expresión, saber y sabor, donde cada semana dos Cocineras Tradicionales de México comparten con dignidad, raíz y fuego lo que se come de manera tradicional en sus comunidades. Cocinando para resistir.
No es un restaurante. No es un espectáculo. Es un espacio vivo donde la cocina mexicana deja de ser una etiqueta y se convierte en una experiencia encarnada. Aquí no vienes a elegir un platillo. Vienes a conocer un pueblo.
¿Por qué existe 32MX?
Porque sabemos que mientras muchos hablan de Oaxaca y Yucatán, pocos saben qué se come en Aguascalientes, Tamaulipas, Sonora o Tlaxcala. En 32MX cada estado tiene voz, sabor y presencia. Aquí se descubren, a cucharadas, las cocinas que han sido históricamente invisibles.
Las Cocineras Tradicionales: el fuego vivo
Las cocineras que nos visitan ya fueron visitadas antes. Estuvimos en sus casas. Comimos en sus mesas. Lloramos y reímos con ellas. Muchas forman parte del libro “Sabores de México”. No son folclor. No son decoración. No son espectáculo.
Son portadoras del saber oral, aprendieron de al menos una generación anterior, y han decidido compartir lo que saben. En este foro, ellas dirigen su cocina. Lo que pidan, lo cumplimos.
El equipo 32MX
El foro está sostenido por cocineros, meseros, lavalozas, investigadores, documentalistas y creativos. Todos somos aprendices. Todos somos maestros. Pero todos estamos al servicio de las Cocineras Tradicionales.
Aquí tratamos a cada cocinera como si fuera nuestra madre, nuestra tía, nuestra abuela. Cocinamos con respeto, preguntamos con humildad, servimos con orgullo.
La promesa al comensa
Prometemos que vas a descubrir qué se come de manera tradicional en un estado del país. Prometemos que vas a comer hasta quedar satisfecho. Que puedes repetir. Que puedes preguntar. Que puedes participar.
Contamos con cuatro cocinas abiertas. Si quieres ver cómo se prepara una tortilla, puedes acercarte al fogón. Si tienes curiosidad por los ingredientes, puedes preguntar.
Aquí la cocina es conversación, no exhibición.
¿Qué representa “conocer un pueblo”?
Es entender la cosmovisión de quien cocina. Reír con ella. Escucharla. Ver cómo transforma con el metate y el maíz lo que no puede comprarse con dinero.
Las cocinas mexicanas no son lujo. Son respuesta. Son amor.
Donde no hay dinero, hay traspatio. Donde no hay recetas escritas, hay memoria oral. Donde no hay medidas, hay ojo, mano, fuego.
No somos restaurante. No somos espectáculo.
No romantizamos la pobreza. No usamos a las cocineras como muñequitas de aparador.
Creemos en la trazabilidad. Sabemos de dónde viene cada receta, cada técnica y cada voz.
Aquí se cocina con respeto, no con espectáculo. Aquí se sirve historia, no show.
El tiempo aquí no se mide en minutos
Cada cocinera trae su propio ritmo, su propia forma de presentar. Algunas lo hacen con ritual, otras con tortillas sobaqueras, otras con cantos o silencio.
Puedes quedarte el tiempo que quieras. Puedes participar. Puedes aprender.
¿Qué queremos que te lleves?
Queremos que al salir digas: “La cocina mexicana no existe. Existen las cocinas mexicanas.” Queremos que recuerdes qué se come en ese estado. Que entiendas que en México no hay una sola forma de comer. Que digas:
“Nunca había probado esto.”
“No sabía que eso se comía ahí.”
“Ahora entiendo algo nuevo sobre mi país.”

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